To sample or not to sample that is the question

to sample or not to sample: that is the question

Descripción de la normativa y jurisprudencia, española y estadounidense, relacionada con el sampling, entendido como la copia de una prestación musical preexistente para su inclusión en una obra propia.

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Este artículo se corresponde con la serie de especiales de Clubbingspain.com destinados al derecho de propiedad intelectual en el ámbito de la música electrónica. Esta iniciativa tiene por objeto dar a conocer, desde una perspectiva didáctica, los aspectos más relevantes de los derechos de autor, y de los derechos conexos a los de autor, dentro de nuestro sector. El redactor de estas publicaciones es Álvaro Díez, abogado especializado en la industria musical, y buen entendido de la escena electrónica, quien comparte con nosotros su experiencia y conocimientos profesionales.

El sampling, que quizá podría definirse como la inclusión en una obra propia de la copia parcial de una canción preexistente, se corresponde con una práctica extendida en el ámbito de la composición de música electrónica. ¿Es lícito samplear? Este escrito tiene por objeto describir de forma breve el régimen jurídico aplicable al sampling en España (enmarcado en el así llamado “Derecho continental europeo”), haciendo también una pequeña referencia a la casuística de Estados Unidos (derivada del conocido como “Derecho anglosajón”).

La legislación española, así como otras muchas de nuestro entorno (las de Francia, Alemania o Italia), se rige por un sistema de límites y excepciones a los derechos de autor, es decir, contempla determinados casos tasados en los que es posible hacer uso de una obra sin necesidad de solicitar permiso al titular de los derechos. Dentro de esos límites se encuentra la cita, concretamente, en el art. 32.1. de la Ley de Propiedad Intelectual, que dice lo siguiente: “Es lícita la inclusión en una obra propia de fragmentos de otras ajenas de naturaleza (…) sonora (…), siempre quese trate de obras ya divulgadas y su inclusión se realice a título de cita o para su análisis, comentario o juicio crítico. Tal utilización sólo podrá realizarse con fines docentes o de investigación (…)”.

Teniendo en consideración la literalidad de la ley española, a priori el sampling encuentra escaso amparo legal en España (nótese que los fines indicados en el citado precepto difieren del objeto habitual del sampling). Sobre el plano jurisprudencial, las copias de estas características guardan cierta relación con el concepto de plagio, el cual ha sido definido por el Tribunal Supremo en numerosas ocasiones como “todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial. Se presenta más bien como una actividad material mecanizada y muy poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad y de concurrencia de genio o talento humano, aunque aporte cierta manifestación de ingenio” (véanse, por ejemplo, sus sentencias de 28 de enero de 1995, de 17 de octubre de 1997, de 23 de marzo de 1999, o de 26 de noviembre de 2003). De este modo, el Tribunal Supremo vincula la existencia o no de plagio al criterio de la sustancialidad de la copia [entendida desde un punto de vista tanto cualitativo (qué fragmento se copia) como cuantitativo (que proporción se copia)], dejando entrever que no toda copia o inclusión de elementos ajenos en una obra propia da lugar una infracción, lo cual habrá de ser analizado caso por caso. Así lo entendió, por ejemplo, el Juzgado de lo Mercantil nº6 de Madrid, que resolvió, en su sentencia de 13 de enero de 2010, sobre la demanda interpuesta por el titular de los derechos sobre la canción “Rapper`s delight” frente al compositor y al titular de los derechos sobre la canción “Aserejé”. Si bien el objeto del litigio no se correspondía con un acto de sampling propiamente dicho, sí existió cierto apropiacionismo de elementos ajenos, definido por el juez como una “disposición de una cita o evocación mínima”, que no daba lugar a una infracción. El juez estableció que “la mera presencia de elementos de una obra en la otra no supone per se la exigencia de plagio, sino que deben valorarse los elementos idénticos y diferenciales, catalogar los mismos en esenciales o meramente accesorios o circunstanciales, valorando la especificidad de los mismos dentro del conjunto”.

En relación con la ley estadounidense, la misma no establece una relación tasada de límites y excepciones al derecho de autor, tal como se ha explicado que ocurre en buena parte de los Estados del continente europeo. Al contrario, los casos en los que los usuarios pueden disponer de obras ajenas sin autorización son objeto de una regulación más laxa o abstracta, a través de lo que la ley de Estados Unidos denomina “fair use” o uso justo (véase la Sección 107 de la US Copyright Act), la cual remite, en mayor medida que las leyes europeas, a cada caso concreto para la comprobación por parte de los jueces de la existencia de una posible infracción de los derechos sobre la canción preexistente utilizada. En el ámbito jurisprudencial, durante la primera mitad del s. XX los organismos judiciales norteamericanos fundamentaban sus resoluciones en la famosa “six bar rule” o “regla de los seis compases” para dejar fuera o dentro del ámbito de la infracción las copias de fragmentos de obras ajenas. No obstante, esta regla (que también llegó a extenderse a los Estados europeos), ha caído en desuso y no resulta de aplicación en la actualidad. Así, la casuística estadounidense actual relativa al sampling es diversa. Es decir, en algunos casos la ley ha sido interpretada de forma restrictiva (a favor de los intereses del titular de la canción preexistente), mientras que en otros los órganos judiciales han sido más condescendientes, si así se quiere decir, con los sujetos que han utilizado fragmentos de obras ajenas sin autorización.

Respecto al primer grupo de situaciones, cabe citar el caso Bridgeport Music Inc. v. Dimension Films (2005), en el que se entendió que el uso de un riff de guitarra, de tres notas y dos segundos de duración, constituía una infracción de derechos. Por otro lado, dentro del segundo grupo de situaciones, los jueces y tribunales de Estados Unidos vienen aplicando el principio así llamado “de minimis non curat lex” (dicho de otro modo, “la ley no está interesada en asuntos menores”). Este principio viene a decir que no existe infracción de derechos cuando la utilización no autorizada del contenido protegido no afecta a su normal explotación, la fracción de obra ajena utilizada es irrisoria y no existe similitud sustancial entre la obra preexistente y la obra que incorpora el sampling. El principio “de minimis” fue aplicado, por ejemplo, en el caso Newton v. Diamond (2003), en el que el juez estableció que la apropiación de la obra preexistente no era reconocida por el público medio.

En conclusión, con carácter general, la literalidad de las leyes existentes en materia de propiedad intelectual no amparan los actos de sampling, los cuales por tanto suelen dar lugar a una infracción de derechos sobre la canción preexistente, si bien en algunos casos particulares los mismos no han sido considerados como ilícitos por determinados jueces o tribunales. En cualquier caso, con el fin de evitar posibles conflictos, ya sean judiciales o extrajudiciales, resulta prudente solicitar autorización a los titulares de los derechos sobre la canción cuyo fragmento se pretende copiar.

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